sábado, 26 de diciembre de 2009

CAPUCINE- ACTRIZ. UN GLACIAR EN LLAMAS.


CAPUCINE, LA ELEGANCIA EN CELULOIDE. LA DIVA QUE SALTÓ POR LA VENTANA.

Germaine Lefébvre, actriz francesa, nació en Touloun el 6 de Enero de 1931, un regalo de Reyes para sus padres al que la vida no le regaló ni un solo segundo de vida, Capucine, nombre artístico de esta reputada modelo y actriz, trabajó con los más grandes actores y directores de su tiempo. Debutó en el cine en el año 1949, con tan solo 18 años, en la película “Rendez-Vous de Juliette”, una comedia dirigida por Jackes Becker protagonizada por Daniel Gelin y Nicole Courcel y precisamente durante el rodaje de este film conoció al que años más tarde sería su esposo, y primer marido, Pierre Trabaud con el que contrajo matrimonio en 1950. Pero ya he advertido que pese a haber nacido el día de Reyes , ella no tuvo una vida regalada ni con buena estrella, esa estrella que guió a los Reyes Magos de Oriente, parece que a ella solo supo guiarla a la pasión y muerte del mito...


Meses más tarde se separaban, el matrimonio resultó un fracaso, mezcla de suerte de infierno y gélido frío polar… Este sería su último, único y aislado matrimonio, tan solo siete meses al final de su adolescencia, nunca se volvió a casar. En 1957, fue descubierta por el director Charles Feldman mientras trabajaba como top-model para Givenchy en Paris y tuvo su primer papel protagónico en una película, Song Without End, en 1960. Hizo seis películas más a principios y mediados de los 60, dos de bruja (The Lionand The 7th Dawn) actuaba William Holden con el que tuvo una relación de dos años.

Trasladada de Hollywood a un apartamento en Lausanne, Suecia en 1962, siguió haciendo películas, la mayor parte de ellas en Europa, hasta que se suicidó en 1990. Murió en Lausanne, Suiza después de saltar por la ventana de su apartamento, un octavo piso. Capucine, fue un nombre adoptado durante su carrera de modelo, es francés por la flor nasturtium. Su apodo para amigos íntimos era "Cap".
En este mundo de apariencias fugaces, inventadas y creadas para el brillo radiante de la pantalla, encontró Capucine, su verdadero lugar, porque su belleza sobrehumana y un poco ambigua -que provocaba los rumores y comentarios más atrevidos- autorizaba todas las pasiones y despertaba todos los anhelos. De ella se ha dicho que era lesbiana, bisexual, transexual y todo lo que rime con ambigüedad y misterio, una diva avocada a arrastras comentarios, envidias, maledicencias, amores frustrados belleza, mucha belleza, talento y ríos de tinta.




Sus ojos egipcios, recuerdan el delta del Nilo, pero con el color de las aguas del Sena, el increíble óvalo de su cara, efigie de cariatide y su figura, solo la Hepburm Audrey le daba la réplica, elegante y alargada componían un modelo humano tan perfecto que la primera sensación era de rechazo, o de estupor, si no hubiera sido por su mirada, fría y, sin embargo, llena de pasión contenida, auténtico iceberg en llamas que demostraba, definitivamente, su calidad humana. No era una actriz con técnica, y estaba limitada probablemente por ella misma ya que ella tampoco tenía un concepto demasiado elevado de sí misma, pero su aparición en la pantalla, aunque se limitara a mirar a la cámara, evocaba algo excepcional y único y aportaba una fuerza tal que otra actriz más dotada probablemente no hubiera podido lograr. Sabía hacer algo muy difícil, mirar a cámara y mirar el alma de los espectadores. Recuérdese su labor en La gata negra, por ejemplo, llena de ecos perversos, o su trabajo, en una clave más humorística y elegante, en La pantera rosa. A la hora de los resúmenes es necesario citar también otras intervenciones suyas de primera categoría: The honey pot, El satiricón, ¿Qué hay de nuevo, Pussy Cat?, Señorita doctor, Sol rojo...
Nunca supe con exactitud su verdadera edad ya que hay una corriente de fans que la sitúan naciendo en el 1935, y yo tengo noticias por algún periódico francés y el Cahiers du Cinéma que nació en 1931, pero a los que dicen que nació en el 35 yo les apelo que esto haría que su matrimonio fuese en la adolescencia así que es harto improbable, pese a ello lo que sí es verdad, es que los años pasaron por ella sin herirla, como un sueño… que ella debía vivir como una pesadilla. En sus mejores momentos, cuando aún era realmente muy joven, ya parecía haber alcanzado toda la madurez y la sabiduría del mundo, con su eterno aire de visitante casual de esta Tierra, quizás porque ella sabía que pasaría en esta vida hasta que dejase de pasar lo que ella deseaba que pasase.
Nunca llegó a ser una verdadera estrella -quizá le faltaba entusiasmo y pasión y le sobraba frialdad para hacerlo-, aunque se defendía razonablemente bien en su trabajo, siempre interpretando personajes distantes y llenos de recovecos. Capucine nunca engañó su apariencia -hechicera, elegante y soñadora-, lo que ya constituía motivo suficiente para justificar su contratación. Lo mejor que se puede decir de ella ahora es que dejó un hueco auténtico en el cine mundial que nadie podrá ocupar con la misma tranquila elegancia y rotundidad. Pocas bellezas tan elegantes han vuelto a ser presas del celuloide.



Su mejor papel para la crítica fue en La Gata Negra, ya que conseguía estar a la altura de una madura Barbara Stanwick de lo más turbadora en su papel de Madame Tijera (la película es un disparate ambientado en un burdel de Nueva Orleans con amores sáficos de alto voltaje); en La pantera rosa estaba deliciosa (la secuencia en la que intenta despistar a su marido, el inspector Closeu, es MARAVILLOSA; bueno, en realidad toda la película es maravillosa); y en Mujeres en Venecia está sublime, junto con La Gata Negra, mis dos películas preferidas. Trabajó con Vicente Aranda en una película extraña un film llamado Las crueles, basado en las cartas de amor de una monja portuguesa, en la que compartía protagonismo con... ¡Teresa Gimpera! Prometo post de la Gimpera…
A mí, Capucine por lo que realmente me fascina es por lo que adivino en sus ojos, por lo que percibo en su voz, o por lo que atisbo en sus manos, no me interesan sus problemas mentales. La Diva sufría un trastorno bipolar de la personalidad y, en sus últimos años, mientas vivía en Lausana al lado de su amiguísima Audrey Hepburn, intentó suicidarse en varias ocasiones, en alguna de ellas la Hepburn, la única actriz capaz de retarla en elegancia la salvó de una muerte más que segura… Hasta que lo logró tras saltar por la ventana y saltarse de paso las reglas del juego, el broche a su vida jalonada de éxitos y fracasos, el broche bordado en sangre y películas.
¿Por qué lo hizo? No nos incumbe, solo debemos recordarla y aplaudirla, porque como actriz y belleza fue única, no fue la mejor, ni la más, pero no fue una más… ES IRREPETIBLE
"La cámara tenía una relación de amor con su cara." Afirmó el genial Director George Cukor."Los hombres dañan a las mujeres en America. Una mujer necesita saber que el hombre es su maestro." Dijo ella al respecto de su estancia en USA. Capucine."Cada vez que estoy delante de una cámara, pienso que es un atractivo hombre al que estoy viendo por primera vez. Le encuentro reservado - así que debo hacer todo lo que esté en mi poder para interesarle." Capucine."Tiene un ego que no la abandonará”. Dijo de ella Laurence Harvey.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

ERA UNA MUJER MUY BELLA Y ELEGANTE, LA VERDAD NO LA CONOCIA HASTA QUE EMPECE A VER SUS PELICULAS DE LA PANTERA ROSA, ERA MUY ENIGMATICA Y TAMBIEN MUY SOFISTICADA, ES UNA PENA QUE NO PUDIERA VIVIR FELIZ EN SU VIDA, PERO TENEMOS LA FORTUNA DE VERLA EN SUS PELICULAS Y SUS FOTOS EN INTERNET.

Anónimo dijo...

adorablemente atractiva siempre me ha gustado y sus peliculas serán recordadas y ella misma por su enegmatico estilo.Inolvidable.

Perez-eras dijo...

Una de esas actrices que la meca del cine incorporaba a su "panteon" venidas de europa,en busca de ese"charme"que tento valoraban los americanos, en esye caso se la presento como un cruze entre la Garbo y la Crawford,una buena carta de presentacion aunque solo perciba ese cruce en la belleza de su rostro, su estilo interpretativo me parece mas cercano a la primera en esa economia interpretetiva tan certera y en el manejo de los silencios y una mirada llena de matices,en una de sus mejores peliculas ,la gata negra,se pueden percivir estas similitudes.su papel es parecido al de camille de la Garbo , una cortesana a la que el amor no logra redimir y salvar , hay otra escena la de la habitacion. que recuerda a otra similar en la reina Cristina. una mujer recorriendo una habitacion y grabandola en su mirada y en su recuerdo, una verdadera filigrana interpretativa cargada de emociones sin voz , x no hablar de su duelo interpretativo con la Stanwich,demuestra sus grandes dotes como actriz al mas puro estilo de la edad de oro de este arte

Unknown dijo...

Las Crueles,de Vicente Aranda está basada en el cuento "Bailando para Parker" de Gonzalo Suárez. Por lo demás, excelente artículo.